viernes, 28 de marzo de 2014

Mayo 2013


Reflexiones sociopolíticas 6: Realidad, comunicación virtual e integridad.

Buscando centro. 

No es normal lo que nos viene sucediendo. La incertidumbre campea. No es que estuviésemos tan tranquilos, en marcos de seguridad, otrora. Claro, siempre todo se mueve. La necesidad de configurar una realidad cada vez, a cada momento,  de acuerdo al determinismo de los hechos, no logra un llegadero.
Los hechos. Difícil apreciar a veces una dimensión justa -fácilmente despachada  con el calificativo “contundente”-. Los hechos, lo vivido. Los hechos: las referencias indirectas, confiables, de allegados. Los hechos, siempre construidos a partir del lente de nuestras ideas. Los hechos, las referencias que llegan -y encontramos- tras la búsqueda.
Un mundo de ideas, teñido de emocionalidades, que dificultan una apreciación  de la realidad, libre de desapasionamientos en la acción, que nos lleve a un acercamiento al otro, a sus perspectivas. A sus hechos.
 Horas de tránsito en redes sociales, con la incansable búsqueda de material de soporte, de chequeo de realidades, puntos de vista. Verdades. Allí habitan los amigos virtuales, que suelen reforzar nuestros criterios con un “me gusta”, allegados, que vamos descubriendo en comentarios que elicitamos; naturalmente topamos y buscamos los de la otra acera. Todos tan variopintos, espectro de la actual constitución venezolana: Impulsiva,  sin liga de frenos, en algunos casos, fraguada en una socialización marcada por la agresividad, en el deber presumido de saberse guapo y apoyado; ungidos,  clamadora de identidades de bando, de lealtad a figuras emblemáticas marcadas de epítetos: `padre``supremo`. De pronto sucede, hay una comunicación, buscando lo mismo: entendimiento en este maremágnum en el cual nos sumen –restándonos- quienes tienen más peso comunicacional.
Se auna al movimiento sociodigital, la persecución manifiesta  de comentarios en redes y mensajes de texto. Sabiéndonos más allá de la realidad virtual y en contacto y afecto con seres que en  presencia, trascendemos las ideologías, descubrimos que no es un nirvana lo que tenemos por delante: hay mucho por que trabajar, además,  sumando voluntades, nuevos  despertares, nuevas conciencia de acción. Luces, tras hurgar en nuestro centro, encontrado en la fragua del vínculo.

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