Mayo 2013
Reflexiones sociopolíticas 6: Realidad, comunicación virtual e integridad.
Buscando centro.
No
es normal lo que nos viene sucediendo. La incertidumbre campea. No es que
estuviésemos tan tranquilos, en marcos de seguridad, otrora. Claro, siempre
todo se mueve. La necesidad de configurar una realidad cada vez, a cada
momento, de acuerdo al determinismo de
los hechos, no logra un llegadero.
Los
hechos. Difícil apreciar a veces una dimensión justa -fácilmente despachada con el calificativo “contundente”-. Los
hechos, lo vivido. Los hechos: las referencias indirectas, confiables, de allegados.
Los hechos, siempre construidos a partir del lente de nuestras ideas. Los hechos,
las referencias que llegan -y encontramos- tras la búsqueda.
Un
mundo de ideas, teñido de emocionalidades, que dificultan una apreciación de la realidad, libre de desapasionamientos
en la acción, que nos lleve a un acercamiento al otro, a sus perspectivas. A
sus hechos.
Horas de tránsito en redes sociales, con la
incansable búsqueda de material de soporte, de chequeo de realidades, puntos de
vista. Verdades. Allí habitan los amigos virtuales, que suelen reforzar nuestros
criterios con un “me gusta”, allegados, que vamos descubriendo en comentarios
que elicitamos; naturalmente topamos y buscamos los de la otra acera. Todos tan
variopintos, espectro de la actual constitución venezolana: Impulsiva, sin liga de frenos, en algunos casos, fraguada
en una socialización marcada por la agresividad, en el deber presumido de
saberse guapo y apoyado; ungidos, clamadora de identidades de bando, de lealtad
a figuras emblemáticas marcadas de epítetos: `padre``supremo`. De pronto
sucede, hay una comunicación, buscando lo mismo: entendimiento en este
maremágnum en el cual nos sumen –restándonos- quienes tienen más peso
comunicacional.
Se
auna al movimiento sociodigital, la persecución manifiesta de comentarios en redes y mensajes de texto.
Sabiéndonos más allá de la realidad virtual y en contacto y afecto con seres que
en presencia, trascendemos las
ideologías, descubrimos que no es un nirvana lo que tenemos por delante: hay
mucho por que trabajar, además, sumando
voluntades, nuevos despertares, nuevas
conciencia de acción. Luces, tras hurgar en nuestro centro, encontrado en la
fragua del vínculo.
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