lunes, 24 de marzo de 2014

1a.  quincena Noviembre 2011


Crónica 18 plaza LPG: Reflexionando sobre adolescentes y calidad de vida.

Apreciando el bienestar. 


Como personas, poseemos capacidad de “vernos al ombliguito”, vale decir, la capacidad de considerar nuestra situación de vida,  ubicando la medida subjetiva de nuestro bienestar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) acuñó una definición de calidad de vida que se acerca a este criterio que llamamos Bienestar: “La calidad de vida se define como la percepción del individuo sobre su posición en la vida dentro del contexto cultural y el sistema de valores en el que vive y con respecto a sus metas, expectativas, normas y preocupaciones”.
Esta consideración, que da cuenta en nuestra vida de algo estable y cambiante, ha de tender hacia la optimización, orientada hacia una perspectiva saludable.
Cuidamos y nutrimos de esta manera nuestra salud física, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales, las creencias personales y la relación con las características sobresalientes del entorno.

En la plaza de LPG ha habido un uso de espacios, que podemos presumir ha estado orientado a mejorar la calidad de vida, desde la apreciación de cada individuo. La aparición de normas que obvian un proceso de consulta, conversaciones y acuerdos, podría estar siendo evaluado por algunos sujetos con derecho, como una merma a su calidad de vida.

Cuando no conseguimos lo que queremos, podemos reaccionar pasivamente, lo que puede llevarnos a la tristeza, o activamente, lo que puede llevarnos a la frustración y a la rabia. La represión de las emociones puede ser causa de violencia hacia los demás. Los estados de ánimo no son caprichos, ni egoísmo, ni estados molestos de mala conducta. Vemos las emociones como una molestia, como un fenómeno indomable que aparece en la difícil edad de los dos años y que luego debemos enfrentar durante la adolescencia.
Podemos razonar las limitaciones a ciertas actividades que van teniendo los adolescentes de nuestra comunidad en estos espacios de todos. Podemos corregir, buscando una participación activa en el compromiso. Podemos vivir la ciudadanía activa desde valores  que potencialmente encierra. El biólogo humanista Humberto Maturana señalaba la importancia de ver al otro como un legítimo otro.



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