2a. quincena de Octubre 2012
Reflexiones sociopoliticas 2: Sentido de pertenencia en procesos electorales.
Oh, ¡qué será!
Naturalmente, estas notas son
gestadas con antelación a la fecha de su publicación y aunque conozcas ahora,
cuando lees, el resultado de la contienda electoral, yo he de tejer hipótesis. En ese tránsito de “decires” que permite la plataforma de internet,
escribí, ya un poco antes de estas notas, respondiendo a un reactivo con visos
de fanatismo, lo siguiente: “ganará quien obtenga mayor votación, si respetamos el proceso
electoral. Yo pienso que el presidencialismo hace daño, vale decir, ensalzar
una figura y pensar que ha de resolver tus problemas y los de todos. Puedo
confiar en que el presidente que elijamos, abrirá espacios para la
participación”. Mi hija, en su distancia y preocupación, lo reseñaba bonito: “El gran problema es que se cree que la
Democracia es la tiranía de la mayoría y no la inclusión de las minorías. Por
eso hay dos países luchando por tener un 51%, cuando siempre seguirá estando
ese 49% que tiene derechos”.
En nuestra idiosincrasia, es
paradojal el hecho de que, si bien lo que más nos acerca a una idea y vivencia
de competencia (motivación de logro) es la lucha deportiva que representa el
beisbol, nos plegamos más por la importancia que le damos al pertenecer. Ser
parte de.
Sobre el pertenecer es importante
primero saberse individuo, pertenecerse. Saberse manejar dentro de la madurez
de la autonomía. Que no significa andar solo, ni ser egoísta, sino saberse
competente. Ello no significa necesariamente aspirar poder. Aunque sabes de tu
potencia personal.
En la conciencia del pertenecer se
gesta también la conciencia de la identidad grupal. Y de su fuerza. Una curiosa
acepción del término capitalismo, en este contexto, lleva a apreciar cómo y
quién capitaliza esa fuerza. Quien usa ese potencial presente en acciones
posibles. ¿Entregamos un poder o suscribimos un poder que nos represente, que
marque líneas estructurales? Ojalá que en ese ejercicio de poder asignado o
asumido, o mejor aun, posible, contemple con justicia el espacio de lo
diferente. Que nuestros consensos sean cada vez de mayor claridad y no
desvirtuemos o nos desvirtúen acomodaticiamente lo esencial. Que los vínculos
sutiles que nos conforman sean marcados por la luz divina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario