miércoles, 26 de marzo de 2014

1a. quincena Febrero 2012


Reflexiones psicosociales 3: En torno a la Educación.

La educación: un compromiso.

Abre un nuevo año, con sus esperanzas y sus temores. Digamos, con las esperanzas y temores con los que decidimos arroparnos, …que hacemos nuestros, …que construimos.
En tiempos de incertidumbre, una voz, cual faro, se alza para brindar luces. Fue la de la Conferencia Episcopal Venezolana. En su mensaje, fueron señalados algunos aspectos a atender, entre los cuales atrajo mi atención el marcaje como necesidad urgente, la orientación y calidad de la educación.
Bien sabemos que la educación no es solo asunto de aulas. Educadores somos todos, ya que con nuestro desenvolvimiento, estamos en permanente interafectación. Por lo tanto, modelando, incidiendo en valores, entusiasmando, reflejando lo deseable.  Ese mensaje centrado en la educación, aspecto tan nuclear que no hemos de descuidar, es parte de nuestra responsabilidad. Vale decir, nuestra habilidad de respuesta. Entrelazando parte de otros contenidos del discurso apreciamos que es por ello, que la indiferencia y la pasividad estarán un tanto fuera de tono con el ejercicio de nuestra ciudadanía, entendida desde allí nuestra inevitable acción educadora.
Y como escuché recientemente a una maestra de la vida - la mamá de mi hijo- en una conversa ajena: “yo no tengo por que pretender convencer al otro de mis convicciones políticas”. Respeto, convergencia en el desarrollo humano, compromiso en servir a la causa de la paz y la unión, es deseable que estén en nuestro proyecto de vida de este año. Con la certeza de que con nuestra acción impecable, podemos invitar al que está cerca; en la familia, en el espacio laboral o de estudio, en la comunidad, a hacer lo propio.

Hago mía la bendición de vivir este año signado por la libertad, solidaridad, fraternidad y paz, y sumamos  la convicción de vivir con fortaleza y creatividad nuestro papel en la defensa de los derechos humanos, particularmente los atinentes a la vida y a la defensa de la familia.
Generemos iniciativas para propiciar el encuentro,  liberados de los lugares comunes, condicionamientos de obediencia y sumisión. Hagamos conciencia de ello. Más que tolerantes, cultivemos nuestro amor para aceptar al diferente. Crezcámonos allí.



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