lunes, 24 de marzo de 2014

2a. quincena Julio 2011


Honrando a personajes 2: Facundo Cabral (músico y poeta).

Duele Cabral.


Hay seres humanos que, en su partida, se llevan una partecita nuestra. O nos hacen vibrar en la consistencia de una conciencia de unidad. Sucede muchas veces con nuestros afectos más cercanos, también con seres que tienen sabor a humanidad.
Una resonancia que cubre el espacio y va más allá del concienciar que la muerte también nos pertenece.
Un símil se me hizo presente: se nos fue un “John Lennon” latino, desde la misma forma absurda, inocente, implacable. Formas incoherentes, incomprensibles para darles crédito, injustas, impertinentes. Tampoco es fácil aceptarlas desde lo accidental.

Más allá de la construcción del nicho de juglar, Facundo Cabral transitó tantas vías de crecimiento de la experiencia humana que, sin alardes, iban saliendo en las entrevistas en las que nos explicaba el trasfondo de su canto, desde el tránsito transhumante como un crío, perdiendo uno tras otro a sus hermanos en un peregrinaje de la miseria, pasando por su quijotesco acercamiento a Perón a los 9 años y su adolescencia marcada por el malformante quehacer que brinda el resentimiento y la falta de oportunidades. Supo catapultarse, tras el llamado del destello de otras gemas  de seres que uno asocia a la espiritualidad: otro trashumante que vestía la camisa del hombre feliz y uno de esos religiosos que trasciende las formas fanfarronas juveniles y educa. Bebió de la fuente de la Fe.
Luego inicia su carrera como cantautor, reconocido por su brillantez. Observó y cantó. Su canto fue un espejo a nuestras almas.
Su tránsito artístico fue amplio, así como los vínculos que logró tejer, al mejor estilo del canto de Kipling en su poema “Si”: … si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos…

Venció la enfermedad y discapacidades sensoriales en diversas ocasiones. Como muchos de nosotros, no tuvo vivienda propia, mas no le faltó hogar. Ni la sombra del acoso político de la bota sureña. Para una persona recorrer alrededor de 160 países ha de ser un nutrimento grande. Otra sombra: perdió en un trágico accidente aéreo a esposa e hija.
Caso aparte es la magnificencia del perdón a su padre, quien le abandona tras su concepción. Contaba con la bendición materna y aunque tarde, tejió una relación de la cual se sintió orgulloso.

En su verbo lúcido, casi nos puso sobre aviso de su porvenir,  días antes de su muerte, el pasado 9 de Julio. Muchas balas, signos de los tiempos enloquecidos. Dulce paz a su alma. Ni distraídos ni deprimidos estaremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario