2a. quincena Julio 2011
Honrando a personajes 2: Facundo Cabral (músico y poeta).
Duele Cabral.
Hay seres humanos que, en su partida, se llevan una
partecita nuestra. O nos hacen vibrar en la consistencia de una conciencia de
unidad. Sucede muchas veces con nuestros afectos más cercanos, también con
seres que tienen sabor a humanidad.
Una resonancia que cubre el espacio y va más allá del
concienciar que la muerte también nos pertenece.
Un símil se me hizo presente: se nos fue un “John
Lennon” latino, desde la misma forma absurda, inocente, implacable. Formas
incoherentes, incomprensibles para darles crédito, injustas, impertinentes.
Tampoco es fácil aceptarlas desde lo accidental.
Más allá de la construcción del nicho de juglar,
Facundo Cabral transitó tantas vías de crecimiento de la experiencia humana
que, sin alardes, iban saliendo en las entrevistas en las que nos explicaba el
trasfondo de su canto, desde el tránsito transhumante como un crío, perdiendo
uno tras otro a sus hermanos en un peregrinaje de la miseria, pasando por su quijotesco
acercamiento a Perón a los 9 años y su adolescencia marcada por el malformante
quehacer que brinda el resentimiento y la falta de oportunidades. Supo
catapultarse, tras el llamado del destello de otras gemas de seres que uno asocia a la espiritualidad:
otro trashumante que vestía la camisa del hombre feliz y uno de esos religiosos
que trasciende las formas fanfarronas juveniles y educa. Bebió de la fuente de la Fe.
Luego inicia su carrera como cantautor, reconocido por
su brillantez. Observó y cantó. Su canto fue un espejo a nuestras almas.
Su tránsito artístico fue amplio, así como los
vínculos que logró tejer, al mejor estilo del canto de Kipling en su poema
“Si”: … si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud o alternar con
reyes y no perder tus comunes rasgos…
Venció la enfermedad y discapacidades sensoriales en
diversas ocasiones. Como muchos de nosotros, no tuvo vivienda propia, mas no le
faltó hogar. Ni la sombra del acoso político de la bota sureña. Para una
persona recorrer alrededor de 160 países ha de ser un nutrimento grande. Otra
sombra: perdió en un trágico accidente aéreo a esposa e hija.
Caso aparte es la magnificencia del perdón a su padre,
quien le abandona tras su concepción. Contaba con la bendición materna y aunque
tarde, tejió una relación de la cual se sintió orgulloso.
En su verbo lúcido, casi nos puso sobre aviso de su
porvenir, días antes de su muerte, el
pasado 9 de Julio. Muchas balas, signos de los tiempos enloquecidos. Dulce paz
a su alma. Ni distraídos ni deprimidos estaremos.
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