viernes, 28 de marzo de 2014

Diciembre 2012

Reflexiones sociopolíticas 4: A la espera de resultados electorales.

Y ¿qué nombre le pondremos?

En el compromiso de esta nota, alargo el tiempo de gestarla. El límite toca los ribetes de ese hecho que viví entrando en la boca del Metro de Chacao, viendo a un grupo de viandantes tras la sonoridad de una cadena con 94 % del escrutinio electoral regional. Ya el logro del candidato oficialista en el estado Anzoátegui, fue una noticia escuchada a lo lejos, que pudo sorprenderme.
El testimonio cercano sobre la presencia de 50 motorizados de la Guardia Nacional Bolivariana, bajando por la avenida San Juan Bosco de Altamira, fue otra noticia a la que intenté darle racionalidad.
Inquieto por apurar el paso, a la salida del metro, en Altamira, escucho que los escrutinios dan  cuenta del estado Yaracuy. Pero afloro a una especie de pueblo fantasma y son recién las 9.00 p.m. Una sola corneta celebrante no me dio mayores indicios de lo que luego pude conocer
Ese tránsito sin resultados, vivido en el subterráneo, se me antojó metáfora del país: ¡¿cuánto importa al común de la gente el devenir político?¡ ¡¿Cuán sumido en pequeñas o grandes tragedias o en un mundo signado por la vertiginosidad?¡ aun cuando nos envuelve, como la humareda que acompañaba espacios públicos de tóxico humo de cigarrillo y la respuesta era o bien la tolerancia o la indiferencia, aun sin percatarse de ello.

Mi nota tardía, quería honrar a Raiza López, vecina de esta columna, que fue a observar desde lugares ignotos y ayudar esta escena de nuevos modos, mas no logré el acopio necesario de su ideario sobre la ciudadanía de lo posible.
Me resuena si, aquella insistencia ple-clara de que hay que procurar sacar a la gente se sus casas con motivaciones de participación,  tras intereses compartidos.
Mucha vida en subterráneo es el signo de los días presentes.
Poco nos están importando los manejos estratégicos de los estrategas de oficio, aprovechándose una moralidad primaria casada con la oferta, otros. Y tantos prefieren el modo avestruz.
Nos arropa un exceso de confianza en que las transformaciones vienen sin esfuerzo.
Me topo con declaraciones de Capriles  dando respuestas: valora en sus palabras el esfuerzo de quienes han ido como él, al frente,  canta al espíritu de unidad y a la esperanza.
Alzo mi copa.

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