miércoles, 26 de marzo de 2014

2a. quincena Mayo 2012


Reflexiones existenciales 3: En torno a la integridad.

Estar centrado. 

Cómo cuesta a veces mantenerse en la claridad y en la acción de lo que nos resulta conveniente y a lo que hemos apostado nuestros propósitos. Cotidianamente nos topamos con tantos distractores, con tantas urgencias, con tantos ineludibles, con tantos imponderables. Sumergirse en ese tramado del hacer adaptado y saber “llamarse al botón” para retornar a la senda de nuestros propósitos, se hace cada vez un arte más complicado.
La vida se mueve en el pulsar de la expansión y la concentración. De esa manera nos expresamos, algunas veces, siendo plenamente presentes en el mostrarnos, en el comprometernos, en el estar afuera, expandidos, visibles y en otras hay que volverse un tanto replegado para contar fuerzas, meditar – yo me edito-, escucharse en ese proceso íntimo del darse cuenta y reconducirse o fortalecerse en la convicción de lo correcto.
Disociados, es lo menos u podemos decir de ciertos procesos cotidianos en los que nos imbuimos. El desafío de no desmembrarse de mantener la integridad, de saberse conocedor de lo pertinente. Vale a veces, dejarse guiar por los afectos y las ganas que van a cumplir los cometidos de muchos compromisos. . Si tu has involucrado a otros y los “embarcas”, hónralos luego con tu acción.
Hay quien lleva la guía afuera: la agenda, el mapa de ruta diseñado y construido en cada momento; otros, confían en el saber que parte de la coherencia y la integración.
El tesón es una virtud, algunos le llaman terquedad, tozudez. Lo cierto es que son admirables esos seres que día a día, piedra a piedra, saben a dónde van y cuál es el camino.
Hay que valorar los logros, por pequeños que sean. Y no desanimarse. Dejarse ayudar. El motor de la emoción ha de ser nuestro aliado: saber cómo suma y saber desengancharse. Pasar la página. En ese sentido, si  bien es útil revisar escenarios previos, una vez dado el  acontecimiento, los “hubiera” son un desperdicio de energía.
Los distractores de nuestros propósitos, sabrá Dios para que llegan, o nosotros, cómo elegimos que nos intersecten. La gratitud es igual buena actitud. Te deseo no extravíes la senda de la siembra, -aunque atiendas tantas cosas- y disfrutes la cosecha. 

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