2a. quincena Mayo 2012
Reflexiones existenciales 3: En torno a la integridad.
Estar centrado.
Cómo cuesta a veces mantenerse en la claridad y en la acción
de lo que nos resulta conveniente y a lo que hemos apostado nuestros
propósitos. Cotidianamente nos topamos con tantos distractores, con tantas
urgencias, con tantos ineludibles, con tantos imponderables. Sumergirse en ese
tramado del hacer adaptado y saber “llamarse al botón” para retornar a la senda
de nuestros propósitos, se hace cada vez un arte más complicado.
La vida se mueve en el pulsar de la expansión y la
concentración. De esa manera nos expresamos, algunas veces, siendo plenamente
presentes en el mostrarnos, en el comprometernos, en el estar afuera,
expandidos, visibles y en otras hay que volverse un tanto replegado para contar
fuerzas, meditar – yo me edito-, escucharse en ese proceso íntimo del darse
cuenta y reconducirse o fortalecerse en la convicción de lo correcto.
Disociados, es lo menos u podemos decir de ciertos procesos
cotidianos en los que nos imbuimos. El desafío de no desmembrarse de mantener
la integridad, de saberse conocedor de lo pertinente. Vale a veces, dejarse
guiar por los afectos y las ganas que van a cumplir los cometidos de muchos
compromisos. . Si tu has involucrado a otros y los “embarcas”, hónralos luego
con tu acción.
Hay quien lleva la guía afuera: la agenda, el mapa de ruta
diseñado y construido en cada momento; otros, confían en el saber que parte de
la coherencia y la integración.
El tesón es una virtud, algunos le llaman terquedad, tozudez.
Lo cierto es que son admirables esos seres que día a día, piedra a piedra,
saben a dónde van y cuál es el camino.
Hay que valorar los logros, por pequeños que sean. Y no
desanimarse. Dejarse ayudar. El motor de la emoción ha de ser nuestro aliado:
saber cómo suma y saber desengancharse. Pasar la página. En ese sentido,
si bien es útil revisar escenarios
previos, una vez dado el acontecimiento,
los “hubiera” son un desperdicio de energía.
Los distractores de nuestros propósitos, sabrá Dios para que
llegan, o nosotros, cómo elegimos que nos intersecten. La gratitud es igual
buena actitud. Te deseo no extravíes la senda de la siembra, -aunque atiendas
tantas cosas- y disfrutes la cosecha.
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