miércoles, 26 de marzo de 2014

2a. quincena Junio 2012


Reflexiones psicosociales 7: En torno a la relación adulto-niño.

Alacuentade  dosss.

Hay gente que cree en  fórmulas mágicas del lenguaje  y se aferra a ellas. Y no me refiero a quienes hacen peticiones o afirmaciones en actos de fe, sino a quienes, al vincularse con personas y sin pensarlo más, arrollan con ello.
Así sucede frecuentemente cuando queremos captar la atención de niños y niñas y nos vemos en la demanda social de lograr obediencia. Si, desde aquel paradigma de la autoridad. Se eximen de razonamientos. Van al grano. Como decimos ahora sin tregua: “son contundentes”.
Tengo un extraño juego con la palabra autoridad y su sentido: autor  y  dad. Para mí, la autoridad es quien da estructuras, quien las tiene o quien las crea y entonces, en esa intuición de orden posible, serenamente, uno decide seguirle. Desde allí, es fácil comprender que los niños se sintonicen con facilidad con la obediencia. El adulto sabe. Y ellos lo saben.
“Alacuentade dosss” es frase que he venido escuchando recientemente para exigir un modo ceremonial  -voce forte, heroica, incluida- para “entonar las gloriosas notas del himno nacional”.
Y siguiendo el conocido canto, me voy deteniendo en aquello de ”y si el despotismo, y si el despotismo, levanta la voz…”
Despotismo, si. ¿Estarían estos personajes afectos  a las fórmulas mágicas autoritarias de moda en la conducción de grupos de niños, dispuestos a explicar estos términos de nuestro himno- canto de libertad? Habitualmente eso de conversar sobre derechos con ellos, no es  común.
Suele suceder también que a la figura masculina que pueda haber a mano, en donde suelen ser escasos, como un plantel escolar, se le atribuya la condición de saber llamar a “disciplina”. La calle está cundida de estas formas ”machas” que avalan el maltrato, tipo: “pa` que sea serio” y cosas así.
¿Con cuanta frecuencia reproducimos o respaldamos patrones autoritarios como si la sociedad fuese un cuartel?  Son esos pequeños cambios los que pueden contribuir a reducir las torpezas que habitan en una convivencia sin conciencia de derechos.
Si queremos cambios, hay que llevar la conciencia a la acción.  En esta quincena que honramos al Padre, es bueno que exploremos otras maneras y evitemos recurrir a los excesos de autoridad, a las posturas “demodé”.

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