2a. quincena Junio 2012
Reflexiones psicosociales 7: En torno a la relación adulto-niño.
Alacuentade dosss.
Hay gente que cree
en fórmulas mágicas del lenguaje y se aferra a ellas. Y no me refiero a quienes
hacen peticiones o afirmaciones en actos de fe, sino a quienes, al vincularse
con personas y sin pensarlo más, arrollan con ello.
Así sucede
frecuentemente cuando queremos captar la atención de niños y niñas y nos vemos
en la demanda social de lograr obediencia. Si, desde aquel paradigma de la
autoridad. Se eximen de razonamientos. Van al grano. Como decimos ahora sin
tregua: “son contundentes”.
Tengo un extraño
juego con la palabra autoridad y su sentido: autor y dad.
Para mí, la autoridad es quien da estructuras, quien las tiene o quien las crea
y entonces, en esa intuición de orden posible, serenamente, uno decide
seguirle. Desde allí, es fácil comprender que los niños se sintonicen con
facilidad con la obediencia. El adulto sabe. Y ellos lo saben.
“Alacuentade dosss”
es frase que he venido escuchando recientemente para exigir un modo ceremonial -voce forte, heroica, incluida- para “entonar
las gloriosas notas del himno nacional”.
Y siguiendo el
conocido canto, me voy deteniendo en aquello de ”y si el despotismo, y si el
despotismo, levanta la voz…”
Despotismo, si.
¿Estarían estos personajes afectos a las
fórmulas mágicas autoritarias de moda en la conducción de grupos de niños,
dispuestos a explicar estos términos de nuestro himno- canto de libertad?
Habitualmente eso de conversar sobre derechos con ellos, no es común.
Suele suceder
también que a la figura masculina que pueda haber a mano, en donde suelen ser
escasos, como un plantel escolar, se le atribuya la condición de saber llamar a
“disciplina”. La calle está cundida de estas formas ”machas” que avalan el
maltrato, tipo: “pa` que sea serio” y cosas así.
¿Con cuanta
frecuencia reproducimos o respaldamos patrones autoritarios como si la sociedad
fuese un cuartel? Son esos pequeños
cambios los que pueden contribuir a reducir las torpezas que habitan en una
convivencia sin conciencia de derechos.
Si queremos cambios,
hay que llevar la conciencia a la acción.
En esta quincena que honramos al Padre, es bueno que exploremos otras
maneras y evitemos recurrir a los excesos de autoridad, a las posturas “demodé”.
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