1a. quincena Abril 2011
Invitación 2: A observar e involucrarse en la recreación infantil en la plaza LPG.
Una raíz de educación ciudadana.
En el juego de la mente, hacemos
nuestras, fácilmente, formas conocidas,
vale decir, mapas mentales de lo que consideramos válido, y con lo cual
construimos realidades, desde nuestra coherencia.
El mapa mental nos dice: juego – niño.
Y así podemos tener entonces, por ejemplo, una dinámica de juegos en la
plaza o en el hogar, de esos que se manifiestan en forma espontánea y para
nada, como adultos, consideramos que nos podemos involucrar.
Introducir transformaciones en nuestros mapas, “acercarnos al juego de lo
posible”, es algo que siempre cuenta con resistencias. A veces, nuevas ideas,
nuevas concepciones, ayudan a que nos atrevamos a probar en el terreno de lo
desconocido o simplemente dejarnos
llevar por el impulso, esas cosas instintivas que tiene la vida para
conectarnos con la vida.
Se dice que la paternidad-maternidad tiene valores agregados en eso de
“sagrados deleites”, placeres que, los que no están cercanos al vínculo con la
infancia, muchas veces se pierden: una película, un helado, un juego
electrónico, otros de tablero o de un parque de atracciones mecánicas, una
tarea escolar, una original tarjeta de celebración, un programa de tv, una
“brincadeira”, como le dicen los brasileros al jugar.
El jugar con niños y niñas es un mundo maravilloso que la persona adulta
debería permitirse más. Cada etapa trae lo suyo y hay un conocimiento que da
luces sobre cuanto bien ponemos cerca de “esos locos bajitos” como
cariñosamente los describía Serrat en su poesía hecha canción.
El juego infantil es “la crema” que la cultura ha reservado para que se den
los necesarios aprendizajes sociales, desde el simple juego relacional de
escondérsele al infante y reaparecer, hasta las sesudas discusiones para
clarificar y acordar reglas de los niños mayores -esto último es lo más
parecido al deseable ejercicio democrático, es esa su cuna -.
El papel del juego y el juguete es grande en la estimulación perceptiva,
cognitiva, del lenguaje, de la creatividad, de la actitud científica, del desarrollo
moral, del movimiento hábil, del buen humor, del saludable instinto… en fin, de
la imprescindible humanización y ¡qué poquito participamos en el acompañamiento
(jugando de verdad) y la transmisión de una riqueza cultural que también les
pertenece a niños y niñas!
Yo me voy a hacer un tiempo para compartir esos saberes en la plaza de Los
Palos Grandes, jugando y sumando.
Es una raíz profunda de educación ciudadana. Te estoy invitando a
participar. Escríbeme y nos ponemos de acuerdo.
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