2a. quincena Julio 2012
Invitación 5: A observar e involucrarse en la recreación infantil 2 en la plaza LPG.
Celebrando al Niño.
Hay gente que gusta
decir que lleva un niño dentro. Y que de repente se escapa, o le da permiso a salir. Suelo arrugar
el ceño cuando escucho estas cosas. Mucha justificación para la espontaneidad,
la frescura y el juego.
Soy del parecer,
nada original, por cierto, que cuando se tiene una edad, se tiene n todas las
edades recorridas. Y no solo porque haya un aprendizaje o una vivencia, sino
porque se es capaz de sintonizar esa energía.
Y si esa energía
que invita, abre, expande, vivifica, ¿cómo negarse a ello?
En la vida, todos
nos interafectamos y si los niños vienen a traer desde su don de vivir, sin
tener la vergüenza de ser felices, algo que nos nutre,” la oportunidad la
pintan calva”, “sin un pelo de tontos”.
El período vacacional
pone ante nosotros un compás diferente en la presencia de niños y niñas en
espacios públicos -es al menos lo deseable- y en el hogar. Y no sólo en esa
especias de cárceles, donde juegan a escapar
mientras engullimos o cedemos a su peticiones de comida chatarra, que
son esos probablemente insalubres módulos para la actividad física –por allí sigue
rondando otra tesis: la descarga de energía sobrante-. Ante tanto encierro en
las casas, resultan espacios de libertad…
Sorprende que ante
una necesidad de muchos, poco se comparta, poco se proponga, y no es que no haya una que otra propuesta, en
el marco del conocimiento que algunos han adquirido e instrumentado.
Siéntese usted un
rato en la plaza de Los Palos Grandes o la plaza Bolívar de Chacao, por señalar
dos espacios emblemáticos y observe la
diversa actividad que se genera, los intercambios que se suscitan. Eso es un
derecho. Y de alguna manera un deber: entrar en el espacio de socialización
compartida. Podemos proponer, involucrarnos, recrear.
Yo lo he hecho y lo
haré. A sabiendas que encontraré celebración y resonancia. Será un beneficio
compartido. Las propuestas por acercar a los niños han estar llenas de
humanidad, más que marcadas por el goce individual. También circunda el riesgo
que nos impone la cultura del espectáculo: no se trata de actividades para
mostrar sino para vivir un momento con intensidad. Que nos quede el gusto de
que nadie nos quite lo bailado. ¿Te vienes?
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