lunes, 24 de marzo de 2014

2a. quincena Julio 2012


Invitación 5:  A observar e involucrarse en la recreación infantil 2 en la plaza LPG.

Celebrando al Niño.

Hay gente que gusta  decir que lleva un niño dentro. Y  que de repente se  escapa, o le da permiso a salir. Suelo arrugar el ceño cuando escucho estas cosas. Mucha justificación para la espontaneidad, la frescura y el juego.
Soy del parecer, nada original, por cierto, que cuando se tiene una edad, se tiene n todas las edades recorridas. Y no solo porque haya un aprendizaje o una vivencia, sino porque se es capaz de sintonizar esa energía.
Y si esa energía que invita, abre, expande, vivifica, ¿cómo negarse a ello?
En la vida, todos nos interafectamos y si los niños vienen a traer desde su don de vivir, sin tener la vergüenza de ser felices, algo que nos nutre,” la oportunidad la pintan calva”, “sin un pelo de tontos”.
El período vacacional pone ante nosotros un compás diferente en la presencia de niños y niñas en espacios públicos -es al menos lo deseable- y en el hogar. Y no sólo en esa especias de cárceles, donde juegan a escapar  mientras engullimos o cedemos a su peticiones de comida chatarra, que son esos probablemente insalubres módulos para la actividad física –por allí sigue rondando otra tesis: la descarga de energía sobrante-. Ante tanto encierro en las casas, resultan espacios de libertad…
Sorprende que ante una necesidad de muchos, poco se comparta, poco se proponga,  y no es que no haya una que otra propuesta, en el marco del conocimiento que algunos han adquirido e instrumentado.
Siéntese usted un rato en la plaza de Los Palos Grandes o la plaza Bolívar de Chacao, por señalar dos espacios emblemáticos  y observe la diversa actividad que se genera, los intercambios que se suscitan. Eso es un derecho. Y de alguna manera un deber: entrar en el espacio de socialización compartida. Podemos proponer, involucrarnos, recrear.
Yo lo he hecho y lo haré. A sabiendas que encontraré celebración y resonancia. Será un beneficio compartido. Las propuestas por acercar a los niños han estar llenas de humanidad, más que marcadas por el goce individual. También circunda el riesgo que nos impone la cultura del espectáculo: no se trata de actividades para mostrar sino para vivir un momento con intensidad. Que nos quede el gusto de que nadie nos quite lo bailado. ¿Te vienes? 

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