2a. quincena Febrero 2012
Reflexiones existenciales 1: En torno a los cambios.
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Movimiento es ley de vida. Cuánto
nos cuesta, a veces, aceptar esta máxima. Las semillas traen su potencia de nacer
e indefectiblemente, si está en condiciones fértiles, o simplemente en un flujo
de vida, hacen lo suyo.
A veces nos cuesta percibir los
procesos que nos llevan del 99 al 100, vale decir el momento de quiebre, de
soltar, de dejar la resistencia en la
que ha de darse el momento de cambio
cualitativo.
El hombre está social y
arquetípicamente enraizado en los rituales. Y los rituales están también a
nuestra disposición y creación para marcar muertes y nacimientos. Sucede en lo
personal y en lo social.
La sabiduría, la sensibilidad y
la atención para saber apreciar cuando algo madura y llama a una acción
determinante, comprometida, necesaria, es parte de nuestro aprendizaje vital.
Sabiduría implica haber estado
decantando aprendizajes, integrándolos, manejarse con pericia entre las
demandas externas e internas. Estar
presente.
Sensibilidad, es una condición en
la cual el contacto con el arte, con la poética del encuentro humano, que articulan, nos educa: saca de nuestras
esencias una capacidad de resonancia, un manejo de sutilezas, una certeza de
saber, una intuición, un llamado interior, que puede resistirse a muchos
“ruidos” exteriores.
Atención, jugando con la palabra
y la respectiva licencia ortográfica, nos remite a sin tensión, por ello,
aprender a administrar la emocionalidad nos permite una mirada disponible a
captar lo que es necesario ante las demandas externas, una acción oportuna, una
apertura hacia el provenir, sin que el drama cope la escena. Buen aprendizaje
humano.
Cambiar a veces significa
transigir: correr la exigencia más allá. Para ello sirve cambiar el enfoque, la
perspectiva. La plasticidad, la fluidez, es importante para ello.
Cada quien transita en este flujo
que es la vida, con esos llamados, surgidos de adentro o de afuera. Mi deseo es
que tanto el entusiasmo juvenil como la sabiduría de la madurez se enlacen en
el quehacer de cada quien -y de nuestro
cuerpo social- en estos tránsitos
vitales y sus cambios. Un poema ayuda: y la vida nos alimenta de miedos y de
pura poesía, comenzamos a vivir.
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