miércoles, 26 de marzo de 2014

2a. quincena Febrero 2012


Reflexiones existenciales 1: En torno a los cambios.

Cambios.

Movimiento es ley de vida. Cuánto nos cuesta, a veces, aceptar esta máxima. Las semillas traen su potencia de nacer e indefectiblemente, si está en condiciones fértiles, o simplemente en un flujo de vida, hacen lo suyo.
A veces nos cuesta percibir los procesos que nos llevan del 99 al 100, vale decir el momento de quiebre, de soltar, de dejar la resistencia en  la que ha de darse el  momento de cambio cualitativo.
El hombre está social y arquetípicamente enraizado en los rituales. Y los rituales están también a nuestra disposición y creación para marcar muertes y nacimientos. Sucede en lo personal y en lo social.
La sabiduría, la sensibilidad y la atención para saber apreciar cuando algo madura y llama a una acción determinante, comprometida, necesaria, es parte de nuestro aprendizaje vital.
Sabiduría implica haber estado decantando aprendizajes, integrándolos, manejarse con pericia entre las demandas  externas e internas. Estar presente.
Sensibilidad, es una condición en la cual el contacto con el arte, con la poética del encuentro humano,  que articulan, nos educa: saca de nuestras esencias una capacidad de resonancia, un manejo de sutilezas, una certeza de saber, una intuición, un llamado interior, que puede resistirse a muchos “ruidos” exteriores.
Atención, jugando con la palabra y la respectiva licencia ortográfica, nos remite a sin tensión, por ello, aprender a administrar la emocionalidad nos permite una mirada disponible a captar lo que es necesario ante las demandas externas, una acción oportuna, una apertura hacia el provenir, sin que el drama cope la escena. Buen aprendizaje humano.
Cambiar a veces significa transigir: correr la exigencia más allá. Para ello sirve cambiar el enfoque, la perspectiva. La plasticidad, la fluidez, es importante para ello.
Cada quien transita en este flujo que es la vida, con esos llamados, surgidos de adentro o de afuera. Mi deseo es que tanto el entusiasmo juvenil como la sabiduría de la madurez se enlacen en el quehacer de cada quien  -y de nuestro cuerpo social-  en estos tránsitos vitales y sus cambios. Un poema ayuda: y la vida nos alimenta de miedos y de pura poesía, comenzamos a vivir.


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