Febrero 2013
Reflexiones psicosociales 10: Motivación y empeño.
Saber qué se quiere… Saber que se puede.
Nos invita la
iglesia católica a ponernos en sintonía con la Fe. Desde el pasado noviembre
hasta el próximo, nos han de insistir en ello.
Derivando del sentido de esa celebración, podemos celebrar la presencia
de esta virtud en nuestras vidas: en el sendero de nuestra existencia, vamos
descubriendo nuestro sino. Vocación, le llaman. Y de pronto nos encontramos con
empeño y no menos entusiasmo, brindando nuestra dedicación a motivos de vida,
eso que los psicólogos y educadores posicionan en nuestra cultura contemporánea
como “Proyecto de Vida”.
Nuestras
habilidades psicológicas y sociales: nuestra respons-habilidad (habilidad de
respuesta), van manifestándose. Es al toparnos con dificultades cuando vemos
aflorar nuestra determinación. Poco importa salirse del patrón del reforzamiento
por premios y/o sanciones. O regodearse en un ego herido. Pa`lante es
pa`lla. Saber qué se quiere, saber que
se puede.
Claro que queremos
encontrar resonancias con nuestros sueños. Cuando recibimos apoyo en el guiño
solidario y salimos de nuestra apreciación quijotesca fortalecidos, nos
descubrimos en la expresión de nuestra
integridad.
Como decía Kipling
“si puedes enfrentarte con el triunfo y el desastre, y tratar de la misma
manera a esos dos impostores”. Toca agradecer extrañamente, tanto a quienes nos
facilitan como a quienes nos ponen trabas a nuestros propósitos.
Me resuenan las
palabras del Dr. Jacinto Convit, en una de sus deleitosas declaraciones
públicas –una de las últimas-: “Yo lo único que he hecho es tener una
dedicación profunda” (a un claro motivo de vida, sin extravíos).
Buena falta que nos
hace en el país retomar éste que debe ser el leitmotiv mayor de la educación: contribuir a sacar de
adentro de las personas su flama. Poner luz donde hay luz. Es bueno atender nuestra estrella y no ser
simples seguidores y repetidores. Para ello es pavorosa la obediencia ciega.
Nunca está de más estar auto-orientado. Y colaborar solidariamente en que otras personas consigan su estrella.
Siguiendo en el aporte
cristiano, legó Santa Teresa de
Jesús, un poema: “Nada te turbe, nada
te espante, todo se pasa. Dios no se
muda, la paciencia todo lo alcanza”. Vive en tu claridad.
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