viernes, 28 de marzo de 2014

Julio 2013


Reflexiones sociopolíticas 8: Dignidad de la institución universitaria.

Zanjando en modo espurio la sumisión.

Inquietud, es un sentir común. Lo luminoso genera confianza. Esta se construye desde el saber. El estudio, la profundización y los métodos reconocidos para acercarse a la investigación y producción de conocimiento, son aliados adecuados en el desarrollo y el bienestar.
Las universidades fueron creadas para producir conocimiento nuevo, inventar, transformar, innovar. Nuestra historia republicana está llena de honra por la Institución universitaria.
Parafraseando a Colette Capriles: “Las sombras que vence la universidad no son sólo las del muchacho que se transforma en ciudadano: también son las de la sociedad a la que tanto acecha la oscuridad.”
Es clara la lucha por una reivindicación salarial, el gobierno da la sensación de haber atendido las demandas. Ha sucedido en coto cerrado, sin los interlocutores justos. Hay un ánimo de calzar la cincha y las gríngolas. En el ambiente ronda el modelo de la universidad-zombie, sin voluntad propia: exactamente el negativo del de la autonomía universitaria. Hay el temor de que pudiese quedar de lado ese nicho de refugio del pensamiento libre, de la razón, de la crítica, y de las ideas. Hay quien ve clara la intención de controlar las mentes jóvenes y convertirlas en robots del modo castro-comunista.
Pretender constituir la educación superior y otras instituciones del Estado, en “factor estratégico para el fortalecimiento del poder popular y la construcción de una sociedad socialista”, por un puñado -escaso- de reivindicaciones salariales, pretendiendo imponer en un contrato colectivo, al socialismo como doctrina oficial de todas las Universidades, zanja es la raíz de la actual crisis política en Venezuela. La dignidad ha de mostrarse en su esplendor y la autonomía fortalecerse, como lo quiso el Libertador. Son caminos de libertad.  

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