Julio 2013
Reflexiones sociopolíticas 8: Dignidad de la institución universitaria.
Zanjando en modo espurio la sumisión.
Inquietud, es un sentir común. Lo luminoso genera confianza.
Esta se construye desde el saber. El estudio, la profundización y los métodos
reconocidos para acercarse a la investigación y producción de conocimiento, son
aliados adecuados en el desarrollo y el bienestar.
Las universidades fueron creadas para producir conocimiento
nuevo, inventar, transformar, innovar. Nuestra historia republicana está llena
de honra por la Institución universitaria.
Parafraseando a Colette Capriles: “Las sombras que vence la
universidad no son sólo las del muchacho que se transforma en ciudadano:
también son las de la sociedad a la que tanto acecha la oscuridad.”
Es clara la lucha por una reivindicación salarial, el
gobierno da la sensación de haber atendido las demandas. Ha sucedido en coto
cerrado, sin los interlocutores justos. Hay un ánimo de calzar la cincha y las
gríngolas. En el ambiente ronda el modelo de la universidad-zombie, sin
voluntad propia: exactamente el negativo del de la autonomía universitaria. Hay
el temor de que pudiese quedar de lado ese nicho de refugio del pensamiento
libre, de la razón, de la crítica, y de las ideas. Hay quien ve clara la
intención de controlar las mentes jóvenes y convertirlas en robots del modo
castro-comunista.
Pretender constituir la educación superior y otras
instituciones del Estado, en “factor estratégico para el fortalecimiento del
poder popular y la construcción de una sociedad socialista”, por un puñado -escaso- de reivindicaciones salariales, pretendiendo imponer
en un contrato colectivo, al socialismo como doctrina oficial de todas las
Universidades, zanja es la raíz de la actual crisis política en Venezuela. La
dignidad ha de mostrarse en su esplendor y la autonomía fortalecerse, como lo
quiso el Libertador. Son caminos de libertad.
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