2a. quincena Octubre 2010
Crónica 4 plaza LPG: cuidados cotidianos posibles desde el uso ciudadano.
Los cuidados de la Plaza. (Esas pequeñas cosas).
Uno se cree, así
comienza Serrat su canto, en el cual nos habla de las pequeñas cosas.
Uno se cree que
todo está bajo control, que en el tiempo, las cosas están llamadas a
permanecer. Y se cree, que no es con uno…
En la plaza, ya el
árbol de mango de la esquina se cayó. Lo reemplaza ¿un almendrón? Otros dos lo
acompañan en la cercanía. En la esquina también está el bucare que sobrevivió a
los afeites. La frondosidad de unos y otros aportarán su sombra y frescor, tal
vez sus frutos, más las hojas, con sus manchones. Pedirán el cuido de todos.
Poco ha cambiado la
plaza original, pero se ven manchas de asfalto
que ningún organismo se ha ocupado de reducir; gomas de mascar y colillas, que también manchan.
Ya retiraron los
pendones con los valores deseados (que servían de parabanes hasta para cenas
románticas, con vino incluido). Estéticamente trastocaban la visual que se
concibió en el diseño. Ahora, un anuncio-calcomanía, reza la prohibición de
bebidas alcohólicas en la vía pública (¿será necesario? ¿tendrá el efecto
deseado?) Es el primer marcaje prohibitivo que se hace público ¿Quién lo
decidió?, ¿a quién consultó?
El uso de las
pelotas (parte importante de la vida de la plaza, necesidad sentida y expresada de niños y
jóvenes) ribetea también los excesos: dos lámparas desprendidas y una pantalla
rota. Un mal menor, tal vez, pero que son una alarma que llama a implicar a los
que cometen excesos (y no será otra calcomanía la que calme esa sed). En esto
hay juego posible para hacer ciudadanía activa: toma de conciencia, cambios
conductuales, participación activa en la responsabilidad. Observen con atención,
aprecien que también hay muestras plausibles en la socialización.
Muchos colegios
tienen rutinas con los mismos personajes, ante los cuales se muestran
tolerantes y tienen diversos ensayos de medidas de control. Acá, en estos
espacios, puede haber algunas mejores.
Demasiadas manchas
de polvo, o de no polvo, han quitado las pelotas, en su arribar hasta los ventanales.
Hay niños que han
caído al espejo de agua, casos escasos, pero ha sucedido. También caen hojas de
periódico y otros objetos. Dan ganas de hacer algo y tener con qué.
Los “patuques” de
helados, teteros, jugos, han contado con la compañía de la lluvia y, cuando los
tiempos sean otros, ¿habrá medidas oportunas?
Los perros se
encargan de acelerar el proceso de oxidación ¿habrá quién se ocupe de echar una
agüita para quitar la seña y así reducir el marcaje y deterioro? Sucede también
en algunos de los pilares de la estructura aérea.
En la estructura
aérea aun se ven algunos tirros, que
fácilmente desprenden la pintura. ¿Quién pone? y ¿quién quita? (¿recuerdan los
globos que permanecieron hasta el desinfle y más allá?).
Hay quien se
acostumbra (o no pierde la costumbre) de dejar botellas, pitillos, bolsas,
paletas, vasos, celofanes de empaque, servilletas, latas y ¡hasta cajas de
zapatos!
Toca a todos
“arrimar el hombro” (también aguzar la mirada) y ¿por qué no? esbozar una
sonrisa de satisfacción.
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