miércoles, 26 de marzo de 2014

2a. quincena Junio 2010


reflexiones psicosociales 1: en torno a la paternidad.

¿Será verdad? 

Alejandro Moreno, sacerdote salesiano, psicólogo, arraigado en un barrio de Petare, nos inunda con revelaciones sobre el modo de ser venezolano. Nos va persuadiendo de cómo se teje la trama de vínculos en nuestras familias. Van algunas apreciaciones sobre el padre:
El padre es un sujeto que no es activo ni pasivo, que se retira. El padre es borrado por la madre como persona real. El padre, ante la madre, es un tránsito, no tiene existencia vivencial significativa. Hay una búsqueda incesante del padre de parte del varón, vivida siempre como abandono, siempre demandado y siempre bajo reproche. La hija, ante el desconocimiento de su padre, tiende a tratar de ubicarlo en una trama familiar; rebasa el encubrimiento que de él hace la madre. La norma que recibe la hija es `no sepas de tu papá`. El padre es para la hija, una ausencia muy presente. El hombre típico popular no tiene familia propia. Cuando el hombre deja de proveer, se deteriora la pareja y se termina. El hombre, en la relación de pareja, no atiende a la mujer, sino a la madre de sus hijos. La disolución de las uniones no problematiza a la familia. La mujer sólo busca en la pareja a un padre procreador y proveedor de los hijos de ella. No tiene cabida la paternidad como relación permanente, profunda y afectiva con el hijo, de toda su vida y persona. El hombre quiere ser padre, mas no lo dejan. Se dan intentos claros del padre de ir más allá de la figura que la madre dibuja, estos intentos son desbaratados por la madre. Los abuelos realizan una paternidad  que no ejercieron más jóvenes como padres. El hombre anda en la búsqueda de una mujer que los atienda como su mamá. La madre forma a los hombres para la búsqueda exclusiva de la relación sexual con la mujer que pueda llegar a ser la madre de sus hijos. El hombre anda en la nostalgia del hogar materno. El hogar sólo es materno. La madre dispara una secuencia de mecanismos experimentados, eficaces para alejar al padre. El hombre carga con la culpa del abandono del hogar. La realidad es que la madre expulsa al padre del hogar. Hay más obligación ética en el hombre de proveer que de dar afecto paterno. El hombre, aunque alejado, mantiene contacto con sus hijos. Los hijos pequeños reciben ternura de su padre. ternura. La madre interfiere en esa relación afectiva. Se viene manifestando una auténtica explosión de ternura paterna que se resiste a los mecanismos de desactivación materna.¡Cuánto hacen falta Salas de Estudios en Pro de la Familia! Ya las verán.

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