2a. quincena Junio 2010
reflexiones psicosociales 1: en torno a la paternidad.
¿Será verdad?
Alejandro Moreno, sacerdote salesiano,
psicólogo, arraigado en un barrio de Petare, nos inunda con revelaciones sobre
el modo de ser venezolano. Nos va persuadiendo de cómo se teje la trama de vínculos
en nuestras familias. Van algunas apreciaciones sobre el padre:
El padre es un sujeto que no es activo ni pasivo, que se
retira. El padre es borrado por la madre como persona real. El padre, ante la
madre, es un tránsito, no tiene existencia vivencial significativa. Hay una
búsqueda incesante del padre de parte del varón, vivida siempre como abandono,
siempre demandado y siempre bajo reproche. La hija, ante el desconocimiento de
su padre, tiende a tratar de ubicarlo en una trama familiar; rebasa el
encubrimiento que de él hace la madre. La norma que recibe la hija es `no sepas
de tu papá`. El padre es para la hija, una ausencia muy presente. El hombre
típico popular no tiene familia propia. Cuando el hombre deja de proveer, se
deteriora la pareja y se termina. El hombre, en la relación de pareja, no
atiende a la mujer, sino a la madre de sus hijos. La disolución de las uniones
no problematiza a la familia. La mujer sólo busca en la pareja a un padre
procreador y proveedor de los hijos de ella. No tiene cabida la paternidad como
relación permanente, profunda y afectiva con el hijo, de toda su vida y
persona. El hombre quiere ser padre, mas no lo dejan. Se dan intentos claros
del padre de ir más allá de la figura que la madre dibuja, estos intentos son
desbaratados por la madre. Los abuelos realizan una paternidad que no ejercieron más jóvenes como padres. El
hombre anda en la búsqueda de una mujer que los atienda como su mamá. La madre
forma a los hombres para la búsqueda exclusiva de la relación sexual con la
mujer que pueda llegar a ser la madre de sus hijos. El hombre anda en la
nostalgia del hogar materno. El hogar sólo es materno. La madre dispara una
secuencia de mecanismos experimentados, eficaces para alejar al padre. El
hombre carga con la culpa del abandono del hogar. La realidad es que la madre
expulsa al padre del hogar. Hay más obligación ética en el hombre de proveer
que de dar afecto paterno. El hombre, aunque alejado, mantiene contacto con sus
hijos. Los hijos pequeños reciben ternura de su padre. ternura. La madre interfiere
en esa relación afectiva. Se viene manifestando una auténtica explosión de
ternura paterna que se resiste a los mecanismos de desactivación materna.¡Cuánto
hacen falta Salas de Estudios en Pro de la Familia ! Ya las verán.
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