2a. quincena Agosto 2012
Honrando a personajes 5: Gregorio Mijares (artista plástico).
Y Tú ¿eres artista?.
(A la memoria del “Niño Bonito de Patanemo”)
Cosa rara que un
niño, ante la inquietud que le produce tu despliegue de libertad en el ser, en
el actuar, te venga con una de estas: “y tu ¿eres artista?”. Quizá la
apariencia de persona más mayor de lo que me autoreflejo, le haga buscar explicación
de por qué tanto bochinche.
El Niño Bonito de
Patanemo no es un chiquito que venga con esas cosas, es un ser de luz que acaba
de irse con su paletas de colores a recibir el saludo también de los angelitos
de Andrés Eloy; morenazo de la costa honró su estirpe con algo cultivado, su humildad. De sus padeceres no
es lo que vine a decir. Si lo tuviera cerca me musitaría: “Ay, te vas a poner
con esa Nachito, sigue con lo bonito”.
Pintor -entre otras
artes- de estas tierras de luces. Honrado recientemente en Italia, muy querido
en su terruño, en donde no dejó de hacer el bien a quien le fue posible. Pudimos darle alas en Cuba, otrora, en un
viaje quijotesco, casi 20 años atrás, ya
había el logrado estar en Curazao. Recuerdo cuando ante todas las incertezas
dijo: yo voy. Y así fue.
Si ha de llamarse
ingenuo, lo que no le gustaba del todo, digámosle así; lo cierto, es que su obra cautivaba y cautiva.
Su síntesis era redonda, hermosa, humana. Su goce en el color, sublime,
electrizante.
La comunidad
humana, en sus actos simples, en sus llamados a la congregación, eran los
vertederos naturales hacia donde se dirigía su creación.
Jugaba con el origen
de su nombre artístico, llamando al guiño existente en las familias, en este
caso de la abuela, para que no le “malograran” la autoestima, desde el momento de nacer.
Vengan pa` que conozcan al Niño Bonito.
Algo así reseñaron
en la prensa local: “Un hombre ocupado, justo, tranquilo y con un potencial
intelectual que le ha dado la vida, ese es el Niño Bonito de Puerto Cabello, un
hombre que con humildad, amor al arte y unas manos llenas de color, asegura que
sus obras pueden ser innumerables por lo que sólo habla de una”. “Mi trabajo es
una sola obra… es la obra de mi creatividad, una sola obra que incluye la
trayectoria que puede tener alguien, que como yo, se ha dedicado a esto”. Y es
así: la vida es la obra. Te quedó
bonita, Niño.
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