1a. quincena Agosto 2011
Honrando a personajes 3 y 4: William Niño y a Abilio Padrón (arquitecto urbanista y maestro de la pintura).Niño y el maestro Abilio.
“Trabajo, trabajo y más trabajo
para tener patria”, nos indicaba a su tiempo el iluminado Simón Bolívar. Y acá
en su terruño, muchos no paramos. Mas no se trata de gestas heroicas, las que
algunos seres llevamos a cabo, día a día, piedra a piedra, como decía un canto
dedicado a la obra del bueno de Asís.
William Niño, arrebatado del amor
a su, nuestra Caracas, hace poco menos de un año, honrado en un rinconcito de la biblioteca de Los Palos Grandes,
nos brinda con su sello “ex libris” la posibilidad de curiosear y recibir el
regalo de conocer obras en las cuales participó de alma, vida y corazón, desde
la Fundación Galería de Arte Nacional, la Fundación para la Cultura Urbana, la
Fundación Corp Group, Centro Cultural; o
asesorando trabajos para el Fondo Editorial Fundarte, Fundación Teresa Carreño,
Fundación Cultural Chacao, Alcaldía Metropolitana y algún editor privado.
Allí está reflejada su honra a
los maestros Wallis, Domínguez, Guinand, Villanueva, Sanabria; su mirada
curiosa a las estatuas de Caracas, parques y jardines de Venezuela, el
reflejo del espíritu moderno en nuestra historia arquitectónica, una
amplia reseña de la fotografía urbana, en 392 pp. Y la visión de cóndor o
águila, visión cenital, de Caracas, Valencia y Maracaibo y recientes contribuciones a la visión de Baruta y Los Teques. Y para dejarnos más, junto a la
Exxon Mobil de Venezuela, se aventuró a una visión de Caracas desde 1567 hasta
el 2030.
Abilio Padrón, con largos años
creando, se nos ofrece en la galería Dimaca (a dos cuadras de la plaza LPG)
hasta el 14 de Agosto. Allí están su maestría en el uso del color, sus
difuminados, sus equilibrios y separaciones, su manejo de la luz, sus trazos,
texturas, formas juguetonas, figuras
extrañas y familiares, símbolos de vida y cultura, guiños para la adivinación
con mirada de niño. Ineludibles la alegría y la sorpresa que convoca,
enriquecida ahora en su exploración calidoscópica, involucrándonos en la
creación del espacio posible de mirar, poniéndonos en movimiento con claros
ejes y expansiones posibles. Para crear visiones mágicas, fantásticas,
empujándonos a la apertura mental, emocional y espiritual. Dirá él: “así es la
vida, no la he inventado yo”.
Cómo me encantaría llevar a un
grupo de niños y niñas en edad
preescolar a jugar con sus íconos, a hacerle propuestas creativas al maestro. A
transponer colores, composiciones. A
esos que no hay vacacional que los acoja.
Honremos a los creadores
acercándonos a disfrutar su ofrenda.
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