Agosto 2013
Reflexiones sociopolíticas 9: Culto a la personalidad en la estrategia política.
Días de Oda.
El país tuvo un
proceso de poca certidumbre sobre el estado de salud del ex presidente Chávez,
en sus horas aciagas, tras su viaje sin retorno, el pasado diciembre. En algún
momento me inquietó el modo en que pudiese tener lugar formas rituales de duelo
público en caso de que el desenlace fuese el que se conoció y hasta algo
construí para los amigos dolientes.
Hemos visto mucha procesión y ensalzamiento
desde ese entonces, epítetos altisonantes, rimbombantes, me atrevería a decir.
Estos días en que su fecha natal tiene lugar, encuentro de entrada en las redes
sociales, una especie de competencia de voceros oficialistas que redundan –o
tratan de ser creativos- en un tono que busca ser novedoso, único, el `propio`,
que arrebata formas de lo sagrado, que rodea de niños –objetivo de la patria- y
busca anclar otros íconos, como quien teme el desgaste y desconfía del propio
proceso afectivo, de duelo y de justa ubicación en el propio imaginario de cada
persona.
Una semana, de
inventiva que zanja modos que hacen recordar la frase del Libertador Simón
Bolívar: "De lo
heroico a lo ridículo no hay más que un paso." Un delirio de ensalzamiento,
de culto, que va conformando una irrealidad que quiere plantarse como lo
contrario. La
casa matriz por la defensa de la revolución, capitaliza los mensajes. Un interminable loop que no deja
espacio a la construcción personal. Un delivery de proceso de duelo que omite
lo más valioso y real: las pequeñas cosas, esas que lo anclan en lo humano, con
su luz y su sombra. Una resurrección express, más indudable que la de Cristo,
es lo que quieren calzar a juro. También una fidelidad que parte del pugilato
que no fue buena conseja, en términos vitales para su ser. Que descanse en
paz. Seguro bien vendría la libertad de
Simonovis para ello.
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