lunes, 24 de marzo de 2014

1a. quincena Julio 2011


Crónica 13 plaza LPG: Una experiencia educativa informal: Matemática sin temor.

Podrá ser, amigo.

En alta estima solemos tener a la educación. mas en la finalización de la jornada educativa vemos con desesperanza la posibilidad de que un joven se entusiasme en abordar un contenido académico con el cual ha estado “patinando”, en el sentido de “no dar pie con bola”.
Y los que disfrutan más su tiempo en la plaza en algunos de estos dos divertimentos, de pronto alzan la mirada y podrán preguntarse ¿y por qué no?
“Salvar el año” en matemáticas, particularmente, es una tarea a la cual quisimos contribuir con la Asociación Civil CIANA, dedicada, en el municipio al trabajo educativo remedial, llamémoslo así.
Tras contar con el ofrecimiento de uno de los espacios para el trabajo comunitario de la Biblioteca de Los Palos Grandes, la oferta fue  desarrollar un Taller: “Matemática sin Temor”. Tras una temporada inactiva, la asociación convocó algunos de sus niños y niñas habituales y complemento con un llamado “cara a cara” en la Plaza de Los Palos Grandes.
A la primera sesión, acudieron las madres. Algunas se quedaron -algo que deseo  experimentar más, buscando lo sistémico-. En los pocos puestos disponibles, ofrecidos por los muchachos,  disfrutaron de la historia de los números, descubrir como los conjuntos numéricos se iban agotando ante el surgimiento de dificultades para resolver operaciones. Los juegos de agilidad mental iban dando cuenta de destrezas, de interés, de actitudes,  de empoderamiento. Descubrir que algunas operaciones se facilitan con estrategias –especie de operaciones mentales encubiertas-, descubrir la matemática presente en lo cotidiano, por ejemplo, en la música.
Luego aparecieron las regletas del cuisennaire, para el manejo concreto de las operaciones, la imagen de la balanza, para que las sumas algebraicas dejaran de ser un tormento. Y nos fuimos sumergiendo en conceptos y problemas tipo, alternando con juegos que implicaran paciencia y logro.
Mi hijo colaboró: me prestó su examen de la última olimpíada matemática. Gradualmente fueron apareciendo problemas como interesantes desafíos.

Queda el desafío de la autogestión: de sentarse con papel y lápiz, frente al problema que el libro sugiere, sabiendo ya dónde se está parado. Y en el compromiso de superarse. Superar el tiempo de exposición a la tarea, a la actitud impaciente, a la autodescalificación. Y a la de los otros. Incluso la de los profesores y profesoras que hacen una especie de logro personal, de insufle del ego, de cuantos quedan aplazados, ni siquiera para otra oportunidad. ¡Qué fallo!

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