lunes, 24 de marzo de 2014

1a. quincena Febrero 2011


Crónica 7 plaza LPG: Reporte de deterioros y usos inadecuados.

¿A  quién le duele?


Tenemos, sí,  una plaza. Y la vamos perdiendo, de a poquito: en el mosaico que cae, en la losa del piso que, partida, nos muestra una facia desdentada y peligrosa  para desprevenidos; en la basura  rebosante -más allá de su límite- de las papeleras simpáticas, blanco fácil para un “medalaganismo” negativo (usarla de blanco para un chute rabioso); en las altas lámpara que bailotean,  en las lámparas de jardín que hubo quien las quiso convertir en asiento (”el otro día me caí y me iba clavando el tubo ese” dice un niño que caminaba por los bordes del espejo de agua); en el “meadero” de la esquina, en la entrada de la biblioteca. (Y ¿cómo es que si  está disponible un baño, no se usa ni se sabe de su existencia?).

Y si bien hay deterioros que lesionan claramente, no lo son menos el pringoso almizcle de los perros que dejan huella en las columnas que tendrán quien les siga, en buena conducta animal.

Capítulo aparte es la basura cotidiana: habla del desamor con el que se anda en la vida, por las cosas y las personas.

Ese papel ciego no lo pueden jugar las instancias oficiales. Hay riesgos en los espacios. Supe de un niño  con más de 10 puntos de sutura por caer de rodillas en una de las rejas con filos cortantes, del mismo tipo de la que se encuentra cerca de los chorros interactivos. ¿Será que toca resarcir daños? Aun no se definen las competencias del Comité de Usuarios de la Plaza y de otros espacios públicos, en la espera, hay acciones en el limbo. Personalmente me tomé la libertad de reparar una lámpara desvencijada, tan simple como volver a montar unos tornillos de corto alcance. La porosidad de los escalones y el exceso de lluvia aunado a un pegamento deficiente pudo haber contribuido a la rotura del escalón.


Hice gala también del “medalaganismo” bueno el 2  de Enero, entrando a librar al espejo de agua de tanta huella de petardo, no entendía cómo es que habían llegado hasta allí, con tanta dimensión expansiva de plaza que tenemos. Sabía inevitable que sería una presencia en Año Nuevo, mas no su destino. Es de esperar que los empleados de limpieza hicieran su aparición oportuna e intervinieran, quizá con el cartón-papel ya bastante destruido y la pólvora diseminada. Hoy los chorritos traerán también su añadido explosivo, mas no llega a iluminar la conciencia.

Si perdemos el tono, quienes están habituados a malos hábitos impondrán el modo en que se acabe la magia.

Compro la idea del “vigía”, del que está presente, hace bien y llama la atención. Hace falta más.


No hay comentarios:

Publicar un comentario